Archivo de la categoría: health coaching

Definiendo "wellness"

El bienestar (wellness) es un ecosistema complejo en el que confluyen 6 perspectivas:

1) emocional

2) intelectual

3) ocupacional

4) físico

5) social

6) espiritual

Vamos por partes:

  • Wellness emocional :  se trata de la conciencia y la aceptación de los sentimientos. Incluye la capacidad de manejar sentimientos y conductas desde  una valoración realista de las propias limitaciones, desarrollo de la autonomía y habilidad para enfrentar el estrés.

Wellness  emocional en acción : Comunicar activamente los sentimientos.  Hacer una evaluación periódica, evaluar las propias reacciones emotivas y la conductas más habituales. Comunicarse en forma asertiva y prosocial.

  • Wellness intelectual :  la dimensión intelectual se relaciona con actividades mentales creativas. Una persona que busca el bien-estar a nivel intelectual ensaya herramientas nuevas de resolución de problemas, interroga las situaciones de aprendizaje, identifica problemas potenciales y vías de abordaje basados en la información disponible buscando siempre el reto y eludiendo las posturas simplistas.

Wellness intelectual en acción:  revalorar la capacidad de aprendizaje en todo momento de la vida sin considerar la edad, probar situaciones opuestas a las más aceptadas normalmente por ej: un artista puede resolver problemas matemáticos  y un  técnico decidir que es bueno escribiendo poesía o haciendo esculturas.

  • Wellness ocupacional: Implica herramientas por las que se gana satisfacción personal a través del trabajo. El desarrollo ocupacional se relaciona con la actitud hacia el trabajo. Elegir una carrera o profesional de acuerdo a valores, intereses y creencias y no solo por cuestiones de dinero.

Wellness ocupacional en acción : Desarrollar habilidades personales a través del  trabajo, por más rutinario y aburrido que sea. Comunicar los valores personales tanto en los trabajos pagos como en los gratuitos, ocupar el tiempo libre en un voluntariado, apuntarse a un programa de crecimiento personal en el ámbito laboral ( si existe esa posibilidad).

  • Wellness físico:   cuidado del cuerpo  en forma regular, incluyendo el fitness, ejercicios de fuerza y resistencia cardiovascular, información acertada y contrastada sobre nutrición, abandonar hábitos como el tabaco, las drogas o el consumo excesivo de alcohol,   uso adecuado de los recursos de salud y médicos. Las ventajas físicas de verse bien y sentirse bien en relación con la autoestima.

Wellness físico en acción :  apuntarse a un equipo deportivo, pasear el perro, jugar con los niños, comer en familia haciendo uso de la variación y el gusto visual.

  • Wellness social: la importancia  de las redes, de la relación de cada uno con los demás y con el medio. Incluye desde la búsqueda de armonía familiar hasta el reconocimiento de las acciones individuales en el grupo de referencia. Busca en forma activa mantener un ambiente lo más saludable posible. Sigue leyendo
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6 pasos hacia el cambio de hábitos

Que la salud es lo primero y que sin ella nada importa, es algo que sabemos todos. Pero a pesar de esto, las distracciones y demandas de cada día nos van empujando a olvidar lo que es más importante y de a poco vamos abandonando nuestro cuerpo hasta que un día nos pasa factura.

El estrés y la falta de tiempo son sólo algunas de las razones más comunes que da alguien cuando explica por qué no puede tener un estilo de vida menos sedentario

El primero de cada año te decides que bajarás esos kilos de más o que mejorarás tu estado físico, para una semana después (o incluso antes) encontrarte dándote excusas para no ir al gimnasio, dar una caminata o hacer una rutina de fitness.

Querías cambiar pero no pudiste. ¿Qué pasó?

Lo que pasó fué que no apoyaste el  pensamiento, la idea de cambiar, con nuevas conductas, otras rutinas, otros hábitos

Funcionamos la mayor parte de tiempo por inercia, nos cuesta salir de nuestra zona de confort y no nos gustan los cambios. Por eso una cosa es decir que vamos a hacer más ejercicio o vamos a comer mejor o utilizar de otra manera, con nuevas actividades nuestro tiempo libre y otra es hacerlo efectivamente. El secreto está en unir ese pensamiento a otros asociados a imágenes que reflejen nuestro objetivo.

Todos los hábitos pueden ser cambiados, ya que son adquiridos, no heredados. Si hoy no estás contento con quien eres o como te ves, enhorabuena, puedes cambiar. Sólo necesitas tener un objetivo, tener claro que quieres cambiar y empezar a modificar las rutinas que te hacen más daño que favor. Ten claro que si quieres cambiar tu cuerpo, debes cambiar tu mente. Y cuando lo hagas, lo hará toda tu vida.

Aquí 6 pasos para cambiar tus rutinas y tener el estado físico y vitalidad que te mereces.

 

1) Define tus objetivos

Crea un panel con imágenes que te inspiren a cambiar tu cuerpo. Puede ser un vestido que te quieres comprar, unas vacaciones donde tengas que mostrar tipo, un deporte que demande que tengas buen estado físico o una persona en particular que admires. Si quieres bajar de peso, pon un papel con tu peso ideal en la balanza, cada vez que te peses, lo verás y recordarás que es ese el peso que quieres. Se trata de encontrar un motivador que además deberá ser constante

2) Fíjate una meta

Y cuando la logres, sube el listón. Es muy importante que sepas exactamente  qué quieres lograr y para cuando. “Tengo que mejorar mi estado físico” no te llevará a ningún lado. “Tengo que bajar el sobrepeso que tengo según mi médico y hacer una rutina de 45´de ejercicios tres veces a la semana es un objetivo claro, lo siguiente es pactar las etapas en metas alcanzables: cuantos kilos por mes?, qué rutina?, empezando cuando?.El cambio a de ser fácil en cada etapa, gradual y flexible.

3) Da vuelta tu vida

Si te relajas en el sofá por la noche mirando la tele y comiendo un helado, decídete a entrenar a esa hora. Crea un poco de caos, cambia tus horarios, ve más temprano al trabajo, no quedes en restaurantes de comida rápida. Rompe con los malos hábitos pero hazlo por convicción propia. Agrega algo sano y de buena calidad a tu alimentación, verás que lo bueno le va ganando lugar a la comida basura, es más efectivo que pasar en 48hs de las hamburguesas y la coca-cola a la milanesa de tofú y el agua mineral.

4) Reemplaza los malos hábitos por buenos hábitos

Esto es muy importante. Si a determinada hora miras un programa de televisión que realmente no te aporta nada, aprovecha ese rato para hacer ejercicio. Y trata de que sea placentero. Camina con tu música favorita, haz ejercicio en compañía de alguien que te guste. Sustituye los malos hábitos por buenos y hazlo de a uno por vez.-

5) Olvídate de las excusas

Las personas que entrenan muy posiblemente no tienen más tiempo que tú. BUSCAN el tiempo para ellos mismos. Existen muchísimos 20 minutos en el día que puedes utilizar para hacer una rutina. Por ejemplo, los 20 minutos que utilizas para navegar en Internet o los que pierdes  hablando por teléfono. Recuerda que el límite entre la disciplina y el hábito es a menudo difícil de distinguir, pero esa es precisamente la diferencia que es necesario tener siempre presente. El hábito es inconciente y no implica poner en juego la inteligencia mientras que la disciplina es voluntaria y orientada al logro de nuestros objetivos; se trata de ser disciplinado hasta lograr consolidar el hábito.-

6) Decide y actúa

No digas “el lunes empiezo”. Empieza ahora, con lo que tienes, Sólo desear el cambio no te llevará a ninguna parte. Y no puedes contratar a nadie para que haga tus abdominales. Es tu responsabilidad tomar la decisión y ponerte en marcha.

Fuente: http://www.habitosvitales.com/2014/09/08/7-acciones-para-crear-nuevos-habitos-y-tener-un-mejor-estado-fisico/

El cansancio mental

Gracias a nuestra poderosa mente pensamos, soñamos, ideamos, proyectamos, asociamos ideas, diseñamos, planificamos, generamos expectativas, imaginamos y recordamos.

El pensamiento puede ser beneficioso o nocivo, positivo o negativo, necesario o inútil, insípido o creativo, elevado y sublime o destructor y desgarrador. Muchos pensamientos son innecesarios. Algunos surgen como tormentas que nos azotan. Si no gestionamos bien toda la actividad de nuestra mente, el cansancio mental se convierte en nuestro compañero inseparable.

Es una fatiga que provoca dispersión, pereza, falta de atención y de claridad; además, disminuye nuestra capacidad resolutiva. En cambio, cuando se está inspirado y motivado, la mente nos revitaliza y genera pensamientos creativos que suscitan energía y fuerza. En un estado creativo, los pensamientos son prácticos, poéticos y manifiestan belleza. La mente está abierta y puede ver lo extraordinario en lo aparentemente corriente.

Desafortunadamente, este estado mental no suele durar mucho. Más bien nos sumergimos en una actividad mental estéril y agotadora. Cada individuo genera unos 50.000 pensamientos al día, muchos de los cuales son repetitivos y mecánicos. Otras veces se da vueltas una y otra vez sobre cosas que no se pueden cambiar. Son pensamientos que suelen referirse al pasado. No llevan a ninguna parte y agotan.

Cuando se vive en un tren de pensamientos innecesarios y debilitantes, viene bien plantearse algunas preguntas que ayuden a desactivar ese mecanismo repetitivo y lleven a una reflexión más productiva y estimulante.

Por ejemplo, ¿cuál es la intención que le mueve a pensar lo que está pensando? El primer paso es encontrar el propósito, porque permite darse cuenta de lo inútil de ese pensamiento y cambiar el rumbo.

Otra práctica aconsejable es intentar no utilizar demasiado los tiempos verbales condicionales, ya sean en pasado o en futuro. Por ejemplo: “Si hubiera estado ahí en esos momentos, no habría sucedido esa desgracia”. “Si hubiera tenido esa información a tiempo, habría ganado ese caso”. Cuando tenga el título seré más respetado por mis superiores”. “Cuando él cambie estaré mejor”. Como el pasado pasó y el futuro aún tiene que venir, este tipo de juicios no son útiles, debilitan y agotan. Es tan importante aprender a transformar como a no crear estos pensamientos sobre asuntos que no podemos cambiar o que no depende de nosotros que cambien. Así se estará más concentrado y se tendrá mayor claridad para tomar las decisiones adecuadas.

No se trata de dejar la mente en blanco, sino de generar pensamientos positivos, creativos, inspiradores, beneficiosos. Así se logra un espacio mental fértil. Deliberar en positivo no es negar la realidad, sino ser capaz de ver los problemas y tener la creatividad mental para aportar soluciones sin obsesionarse ni ofuscarse. Las reflexiones positivas fortalecen y revitalizan la mente. Suelen ser cavilaciones que se basan en valores y en apreciar y agradecer lo que se es y lo que se tiene. Una mente agradecida es una mente descansada.

Otro aspecto que agota es nuestra extraordinaria capacidad de planificar: reuniones, encuentros, acciones, lugares, horarios… Cuando las cosas se suceden una tras otra según los planes, uno está más tranquilo que cuando los imprevistos tergiversan los planes. Si se aferra a su plan, deja de escuchar las señales que el momento o las personas le están dando, y quiere que la realidad se amolde a sus ideas y no al revés. Al forzar nos cansamos. A veces es nuestro cuerpo el que nos pide descanso, pero como el plan era otro, nos forzamos a cumplirlo.

En una sesión de coaching, una mujer explicaba cómo se obligaba a realizar los planes que se había marcado y los compromisos que había adquirido, forzándose a cumplir los horarios impuestos por otras personas importantes para ella. Aunque sintiera que debía parar, su mente le hacía seguir. Sin parar, ni respirar con consciencia ni escuchar. Estaba agotada mentalmente. A veces hemos planificado algo, pero cuando llega la hora sentimos que no es el momento o no es el nuestro. Es importante detenerse unos minutos para replantear la situación. Ese rato da un espacio mental para abrir un paréntesis, ver y decidir con mayor claridad.

A veces el cansancio mental surge de las luchas internas entre lo que nos gustaría que fuera y lo que es, entre si decir o callar, si salir o quedarse, entre las decisiones que se toman y lo que en realidad se hace. Debemos incorporar prácticas para comprender de dónde surge tanto pensamiento estéril, para escucharnos y acallar los ruidos mentales.

Ejercitar la mente con pensamientos creativos revitaliza. Es como cuando se hace ejercicio físico. Caminar, correr, nadar o jugar al tenis energiza, y si acabamos cansados, se siente que es un cansancio sano. Por el contrario, si nos quedamos de pie media hora sin movernos, terminamos más cansados que si hubiéramos estado ese rato caminando. A la mente le ocurre algo parecido: si está “parada” dando vueltas a un mismo asunto, se agota más que cuando avanza con pensamientos inspiradores que abren nuevos horizontes.

 

Fuente:  http://elpais.com/elpais/2015/01/23/eps/1422018427_336669.html

6 pasos hacia el cambio de hábitos

Que la salud es lo primero y que sin ella nada importa, es algo que sabemos todos. Pero a pesar de esto, las distracciones y demandas de cada día nos van empujando a olvidar lo que es más importante y de a poco vamos abandonando nuestro cuerpo hasta que un día nos pasa factura.

El estrés y la falta de tiempo son sólo algunas de las razones más comunes que da alguien cuando explica por qué no puede tener un estilo de vida menos sedentario

El primero de cada año te decides que bajarás esos kilos de más o que mejorarás tu estado físico, para una semana después (o incluso antes) encontrarte dándote excusas para no ir al gimnasio, dar una caminata o hacer una rutina de fitness.

Querías cambiar pero no pudiste. ¿Qué pasó?

Lo que pasó fué que no apoyaste el  pensamiento, la idea de cambiar, con nuevas conductas, otras rutinas, otros hábitos

Funcionamos la mayor parte de tiempo por inercia, nos cuesta salir de nuestra zona de confort y no nos gustan los cambios. Por eso una cosa es decir que vamos a hacer más ejercicio o vamos a comer mejor o utilizar de otra manera, con nuevas actividades nuestro tiempo libre y otra es hacerlo efectivamente. El secreto está en unir ese pensamiento a otros asociados a imágenes que reflejen nuestro objetivo.

Todos los hábitos pueden ser cambiados, ya que son adquiridos, no heredados. Si hoy no estás contento con quien eres o como te ves, enhorabuena, puedes cambiar. Sólo necesitas tener un objetivo, tener claro que quieres cambiar y empezar a modificar las rutinas que te hacen más daño que favor. Ten claro que si quieres cambiar tu cuerpo, debes cambiar tu mente. Y cuando lo hagas, lo hará toda tu vida.

Aquí 6 pasos para cambiar tus rutinas y tener el estado físico y vitalidad que te mereces.

 

1) Define tus objetivos

Crea un panel con imágenes que te inspiren a cambiar tu cuerpo. Puede ser un vestido que te quieres comprar, unas vacaciones donde tengas que mostrar tipo, un deporte que demande que tengas buen estado físico o una persona en particular que admires. Si quieres bajar de peso, pon un papel con tu peso ideal en la balanza, cada vez que te peses, lo verás y recordarás que es ese el peso que quieres. Se trata de encontrar un motivador que además deberá ser constante

2) Fíjate una meta

Y cuando la logres, sube el listón. Es muy importante que sepas exactamente  qué quieres lograr y para cuando. “Tengo que mejorar mi estado físico” no te llevará a ningún lado. “Tengo que bajar el sobrepeso que tengo según mi médico y hacer una rutina de 45´de ejercicios tres veces a la semana es un objetivo claro, lo siguiente es pactar las etapas en metas alcanzables: cuantos kilos por mes?, qué rutina?, empezando cuando?.El cambio a de ser fácil en cada etapa, gradual y flexible.

3) Da vuelta tu vida

Si te relajas en el sofá por la noche mirando la tele y comiendo un helado, decídete a entrenar a esa hora. Crea un poco de caos, cambia tus horarios, ve más temprano al trabajo, no quedes en restaurantes de comida rápida. Rompe con los malos hábitos pero hazlo por convicción propia. Agrega algo sano y de buena calidad a tu alimentación, verás que lo bueno le va ganando lugar a la comida basura, es más efectivo que pasar en 48hs de las hamburguesas y la coca-cola a la milanesa de tofú y el agua mineral.

4) Reemplaza los malos hábitos por buenos hábitos

Esto es muy importante. Si a determinada hora miras un programa de televisión que realmente no te aporta nada, aprovecha ese rato para hacer ejercicio. Y trata de que sea placentero. Camina con tu música favorita, haz ejercicio en compañía de alguien que te guste. Sustituye los malos hábitos por buenos y hazlo de a uno por vez.-

5) Olvídate de las excusas

Las personas que entrenan muy posiblemente no tienen más tiempo que tú. BUSCAN el tiempo para ellos mismos. Existen muchísimos 20 minutos en el día que puedes utilizar para hacer una rutina. Por ejemplo, los 20 minutos que utilizas para navegar en Internet o los que pierdes  hablando por teléfono. Recuerda que el límite entre la disciplina y el hábito es a menudo difícil de distinguir, pero esa es precisamente la diferencia que es necesario tener siempre presente. El hábito es inconciente y no implica poner en juego la inteligencia mientras que la disciplina es voluntaria y orientada al logro de nuestros objetivos; se trata de ser disciplinado hasta lograr consolidar el hábito.-

6) Decide y actúa

No digas “el lunes empiezo”. Empieza ahora, con lo que tienes, Sólo desear el cambio no te llevará a ninguna parte. Y no puedes contratar a nadie para que haga tus abdominales. Es tu responsabilidad tomar la decisión y ponerte en marcha.

Fuente: http://www.habitosvitales.com/2014/09/08/7-acciones-para-crear-nuevos-habitos-y-tener-un-mejor-estado-fisico/